12 ene. 2011

Roque Sáenz Peña, un barrio dentro de Saavedra


(De Eduardo Criscuolo)
El primer gobierno del Gral. Perón le dio importancia a la construcción de casas en diversos sectores de la ciudad. Se cumplía así con “el derecho a la vivienda” postulado en la Constitución de 1949. El barrio 1º de Marzo, hoy Roque Sáenz Peña, constituyó en Saavedra una buena demostración de la política habitacional de aquel entonces.
El 15 de diciembre de 1945 una nueva iglesia iniciaba su actividad religiosa con la bendición del Cardenal Primado de la Argentina, Dr. Santiago Copello: Dulcísimo Nombre de Jesús, ubicada en la calle Valdenegro 3611. Tiempo después comenzaron las obras para la construcción de un sub-barrio en Saavedra, al que se le impondría el nombre de 1º de Marzo. Se trataba de una iniciativa del Gobierno Nacional –presidido en aquel entonces por el Gral. Juan Domingo Perón– y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Dirección General de la Vivienda, dentro del predio comprendido entre las calles Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde), Galván, Ruiz Huidobro y Miller, en las inmediaciones de lo que había sido la Chacra Saavedra. En el ángulo conformado por Republiquetas y Galván, hacia el noroeste, se encontraba el Vivero Municipal y terrenos colindantes. Los chicos solían internarse hasta un cañaveral, donde corría un pequeño arroyo y abundaban las liebres.

VIVIENDA PARA TODOS
El levantamiento de este sub-barrio respondía a la ideología del Gobierno, que decidió construir hogares destinados a los sectores de menores recursos. El “derecho a la vivienda” había sido enunciado por Perón e incorporado a la Constitución en 1949 y este nuevo arrabal, llamado 1º de Marzo, respondía fielmente al modelo de barrio vecinal donde cada casa individual era habitada por una familia, logrando una relativa independencia de sus vecinos. Esto lo traigo a colación por el tipo de urbanización elegido en el proyecto del conjunto habitacional, que no respondía al concepto de casas colectivas tipo monoblock sino al prototipo de vivienda mínima decente que el arquitecto Antonio Vilar había ofrecido al Gobierno, pero que no tuvo apoyo oficial. Aparentemente le habrían copiado la idea. Resta decir que la obra del arquitecto. Vilar es impresionante: el ACA de avenida Del Libertador y Tagle, el hospital Churruca, el Banco Popular Argentino de Florida y Tte. Gral. Perón, el edificio Nordiska de Florida y Marcelo T. de Alvear e infinidad de estaciones de servicio YPF-ACA de estilo colonial, con techos de teja y piedra, esparcidas por todo el país.
Las casas presentaban un aspecto modesto, de una planta, de forma rectangular, con techo de tejas a dos aguas, y constaban de un living comedor, dos dormitorios, cocina, baño, lavadero y más o menos treinta metros de terreno. Las ventanas tenían postigones de madera y en toda la extensión de la vivienda existía una especie de desván; en fin, era un barrio que llamaba la atención por sus espacios verdes, abiertos al cielo. Así nacieron los pasajes desde Republiquetas hacia Ruiz Huidobro: Achira, Flor del Aire, Aromo y Quebracho y las continuaciones de las calles ya existentes como Jaramillo, Manzanares, García del Río y la que lo atravesaba de Norte a Sur: Valdenegro. En aquella época mi familia y yo vivíamos en Manzanares y Zapiola, un poco alejados del barrio en cuestión, pero muchas veces paseamos por sus jardines que, en algunos lugares, ofrecían juegos para niños.

MEMORIA FOTOGRÁFICA
Luis Suvervil, extraordinario artista fotográfico que pasó muchos años trabajando en el Teatro Municipal Gral. San Martín y al que me une una buena amistad, vivió en ese sub-barrio entre los años 1948 y 1958 (de los seis a los 16 años de edad) y recuerda vívidamente muchos de sus aspectos. Memora con lujo de detalles la presencia del mítico boxeador José María Gatica, que habitaba la casa N° 20 en la calle Galván y que solía pasear por la zona con un convertible, siempre descapotado. En una oportunidad se topó con un heladero ambulante y le compró todos los helados para los chicos que estaban jugando al fútbol en uno de los amplios terrenos del sector, y en otra ocasión les regaló un equipo completo de fútbol a cada uno de los pibes.
Las viviendas se vendieron con créditos a 20 y 30 años y Suvervil recuerda que a su padre el título de propiedad se lo entregó la mismísima Eva Perón. En su evocación el amigo Suvervil tiene presentes los festejos de fin de año: el 31 de diciembre, cerca de medianoche, los vecinos salían a la calle llevando tapas de cacerolas, pitos y matracas. Se juntaban alrededor de 25 personas de seis o siete casas del barrio y recorrían las calles como si fueran una murga. Por supuesto, siempre eran convidados por los habitantes de las viviendas por las que pasaban con sidra y pan dulce. Asimismo, el mencionado amigo, que vivía en la casa Nº 163 sobre el pasaje Quebracho, reunía una vez por año a los pibes del barrio y organizaba una especie de olimpíada, que incluía carreras de 100 y 200 metros, maratón, saltos en alto y en largo y otras disciplinas: a los ganadores les entregaba un diploma. También existía un equipo de fútbol que integraba una especie de liga con equipos de los sectores que circundaban al barrio, los cuales disputaban un campeonato que otorgaba copas y medallas a los campeones.

HISTORIAS MÍNIMAS
En lo personal guardo el recuerdo de un personaje singular: se comentaba que era el dueño de un almacén que se encontraba en el centro del barrio 1º de Marzo. Uno muy particular, ya que se trataba de una especie de casilla levantada en alguna de las plazoletas que rodeaban las viviendas, con mercadería de todo tipo, casi como los almacenes de ramos generales de los pueblos provincianos, donde se surtían los vecinos del barrio y de las zonas circundantes.
Alrededor del año 1950, en los terrenos ubicados en la esquina de la avenida Del Tejar (hoy Ricardo Balbín) y Galván, comenzó a construirse una de las entradas de lo que iba a ser el Jardín Zoológico, cuyo proyecto era trasladarlo de su actual ubicación, Palermo, a esa zona.
Con el correr del tiempo, las cosas fueron cambiando. Los modestos chalecitos de un principio se fueron alquilando, otros se vendieron, los nuevos habitantes los transformaron o los demolieron – levantando en su lugar construcciones mucho más importantes–- y hoy pueden observarse unas casas hermosas. Ya no es el sub-barrio 1° de Marzo: ahora pasó, hace ya tiempo, a llamarse Roque Sáenz Peña. Todavía quedan algunas viviendas de la primera época, muy pocas, con buen mantenimiento. Al paseante le resultará muy agradable visitar el barrio, casi desconocido en relación a su primera época. Bueno, pasaron más de 50 años y el tiempo, mi experiencia lo afirma, es un excelente pintor. Lo cambia todo casi sin darnos cuenta de ello.
Cabe destacar que el nombre de 1° de Marzo recuerda el anuncio formal de la compra de los ferrocarriles británicos por el Estado Nacional en esa fecha de 1947.
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Imagen: Calle Valdenegro en el sub-barrio Roque Sáenz Peña (Foto Wikipedia).
Texto tomado del periódico El barrio, N° 70, año 2005.