6 feb. 2012

Los bailarines de tango


(De Eugenio Mandrini)

(Un homenaje al vértigo)

Los bailarines de tango
merecerían bailar en los patios del cielo.


 Los bailarines de tango
bailan para que la noche y la ciudad
descansen de las furias del día,
bailan para que sea olvido la muerte

y tantas otras sombras que nublan el aire,
bailan para que las penas, por un momento,

dejen de llover en la cara de los solos,
bailan para que en la espuma y el oleaje de sus pasos
haya algo del mar que siempre soñamos.

Bailan porque bailar
es la puerta de entrada a los patios del cielo.

(A los bailarines de tango
los mata la quietud,
los revive el vértigo.
Toda quietud es negra.
Todo vértigo es azul.)
 
¿Pero qué son los bailarines de tango?
¿Fantasmas que flotan a ras del piso?
¿Cantores que gesticulan con los pies?
¿Hojas del Árbol del Deseo jugueteando en el viento?
¿Inventores de laberintos con sus zapatos
lustrados por la pomada del infierno?

¿O son los que pulen baldosas y las dejan
como espejos donde la luna se peine
y los perros enloquezcan?

(A los bailarines de tango
los mata la quietud,
los revive el vértigo.
Toda quietud es negra.
Todo vértigo es azul.)

Los bailarines de tango         
merecerían bailar en los patios del cielo.

 Yo he visto a vagabundos
detenerse y entibiar la distancia,
al verlos  bailar.

He visto en los amantes el deseo
de quemarse en ese otro fuego,
al verlos bailar.

He visto a poetas llenarse de resplandores
los ojos y, acaso, la sangre,
al verlos bailar.

He visto a los locos volver del más allá
y en la mitad del grito, sonreír,
al verlos bailar.

Y no sería extraño
que astronautas y pájaros, al verlos bailar,
creyeran que es la tierra la que baila.

Los bailarines de tango
ya están bailando en los patios del cielo.

Los estoy viendo,
hondos, serios, bajo un parral de nubes,
embrujando a los ángeles
-criaturas invisibles de sangre celeste-
que darían sus alas
por aprender a bailar esos relámpagos.


Los bailarines de tango
seguirán bailando en los patios del cielo
hasta que Dios, el ausente,
aparezca de pronto y aplauda.                      

(Toda quietud es negra.                    
todo vértigo es azul.)
______
Imagen: “Tango”, óleo de Julio César Ovejero.