19 feb. 2012

Mercado de las tristes alegrías


(De Haydée Breslav)

El 13 de septiembre de 2009 se cumplieron diez años de la inauguración del hipermercado Carrefour de la avenida Warnes, en el barrio de La Paternal. Lo que sigue es una crónica de hechos que precedieron, acompañaron y siguieron el desembarco de la empresa, y que de un modo u otro incidieron en la fisonomía y en las actividades de la zona.
El 24 de agosto de 2011, en el Palacio de Hacienda, el entonces  ministro de Economía de la Nación, Amado Boudou, anunció el lanzamiento, por parte de la cadena empresaria Carrefour, de un “menú de alimentos para abastecer las necesidades básicas de una familia tipo” a un costo de 5,50 pesos por día y por persona. Según se encargaron de aclarar distintos medios, el precio de este “menú económico y nutritivo” es un 27% más caro que el de la canasta básica de alimentos que tiene el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)  para relevar el índice de indigencia. El anuncio se hizo veinte días antes de cumplirse el décimo aniversario de la inauguración del hipermercado Carrefour de la avenida Warnes, en La Paternal, que estuvo precedida y seguida por diversos intentos de intervención en el predio, concretados unos y fallidos otros, de alto impacto todos.

¿DÓNDE LA GUARIDA,  REFUGIO DE AYER?
El 16 de marzo de 1991, el dedito de un niño oprimió el botón del detonador que borró literalmente del mapa al denominado Albergue Warnes. Se trataba del hijo del actual secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, quien a la sazón era secretario en el Gabinete del intendente Carlos Grosso, y como tal responsable de la implosión.
De este modo terminaba bajo el menemato una historia que había empezado durante el primer peronismo, cuando a mediados de la década del 50 el gobierno nacional expropió a la familia Etchevarne las 19 hectáreas delimitadas por las avenidas Warnes, Chorroarín y De los  Constituyentes, y las vías del ferrocarril ex Urquiza, para construir en ellas lo que sería “el más grande complejo hospitalario-pediátrico de Sudamérica”.
Aun antes del derrocamiento de Perón, el ambicioso proyecto se había revelado inviable: su ejecución había insumido varias veces el presupuesto asignado, la obra estaba lejos de terminarse y ya no se disponía de fondos para ello; incluso se mencionaron episodios de corrupción. Se intentó recurrir a un crédito internacional, pero los hechos de 1955 truncaron esas gestiones.
Cuenta Francisco Juárez que el esqueleto del edificio empezó a usarse como vivienda a partir de 1961, con el traslado al lugar de unas dos mil personas de una villa de emergencia. Lo cierto es que a lo largo de treinta años la gigantesca estructura, que carecía tanto de puertas y ventanas como de agua e instalaciones sanitarias, funcionó como “albergue” de familias carecientes, cuyos miembros en no pocas ocasiones eran calificados por algunos vecinos en parecidos términos a los empleados recientemente por un candidato a concejal en Gálvez, provincia de Santa Fe. Se ha dicho también que durante la última dictadura militar el Albergue fue escenario de fusilamientos.
A fines de 1990 sus habitantes fueron trasladados al barrio Ramón Carrillo, creado al efecto.

¡ARACA PARÍS!
El terreno no tardó en convertirse en un matorral donde, según se decía, se reunían oficiantes de cultos extraños; estas versiones no han podido ser comprobadas, pero hemos visto animales muertos en el lugar.
El 20 de noviembre de 1997 el Concejo Deliberante, mediante la Ordenanza Nº 52.297, declaró de interés urbano al predio delimitado por las avenidas De los Constituyentes, Warnes y Chorroarín, y dispuso la zonificación del lugar, que quedó dividido en cuatro zonas: Urbanización Parque, Área Residencial –destinada a viviendas colectivas de alta densidad–, Área Comercial –para grandes locales– y  Equipamiento Educativo.
De este modo, el grupo empresario Carrefour podía llevar a cabo su proyecto de instalar en el lugar un hipermercado, un centro comercial, un gran estacionamiento y un complejo habitacional con once torres. Como contrapartida a la sanción de la Ordenanza, en el mes de junio la empresa había firmado un convenio con el Gobierno de la Ciudad, en virtud del cual se comprometía a construir una escuela con una superficie cubierta de 2.200 metros cuadrados y con una inversión mínima de un millón de pesos, así como un paso bajo nivel en la avenida Chorroarín y vías del ferrocarril ex Urquiza; también debía ceder siete hectáreas del predio para un parque de uso público.
Así, el año siguiente Carrefour Argentina compró a la familia Etchevarne los terrenos restituidos en 1975, como consecuencia de un fallo de la Suprema Corte.
Como se ha dicho, la inauguración del hipermercado tuvo lugar el 13 de septiembre de 1999; la del paso bajo nivel, el 26 de enero de 2000, y la del hipermercado de materiales Easy (antes Depot) al año siguiente.
Por otra parte, en 2002 se sancionó la Ley Nº 970, cuyo único artículo establece que se denomine “La Isla de La Paternal” al “espacio verde de Avda De los Constituyentes y Avda. Chorroarín, ubicado en la Circunscripción 15, Sección 61, Manzana 13 E”. En este predio están incluidos el parque de uso público, la escuela y las once torres, con un total de 62 mil metros cuadrados, mientras que en la Circunscripción 15, Sección 61, Manzana 13 D, de una superficie de 95 mil metros cuadrados, están Easy y Carrefour.

BAJO EL ÁRBOL DESHOJADO
A pesar de su alto impacto, esas construcciones, por lo general, no fueron recibidas por los vecinos con las manifestaciones de rechazo que sí cosecharon las edificaciones de mucha menor envergadura, de carácter sanitario y educativo, y destinadas al uso público, emprendidas por la Facultad de Ciencias Veterinarias.
Uno de los que expresó su disconformidad fue el vecino y ambientalista Luis Buchhalter, quien en un artículo publicado en el número de septiembre de 1999 de Tras Cartón, denunció “el grave ataque al medio ambiente que, en aras de la construcción del túnel de Chorroarín y De los Constituyentes, representó la tala indiscriminada de árboles”. Señaló asimismo que “en la reunión informativa sobre la obra (…)  se omitió explicar que llevarla a cabo implicaría un grave deterioro en el medio” y que “nada de lo que se dijo allí fue muy claro”. Y observó: “Se juega con la necesidad de los vecinos, que confían en que el proyecto ‘modernizará’ el área y repercutirá favorablemente en su calidad de vida”.
El editorial del siguiente número de ese medio estuvo consagrado a la inauguración del hipermercado y, entre otras cosas, expresaba: “Adonde ahora hay 102.000 m2 para proyectar un formidable negocio inmobiliario, antes hubo un sitio en que un conglomerado humano de muy escasos recursos sobrevivía como podía –algunos incurriendo en el delito, la mayoría honradamente– hasta que fueron expulsados sin que a casi nadie le haya importado un corno su destino”.

HINCARME A REZAR
El mismo día en que se inauguró el paso bajo nivel, el diario La Nación anunció que hacia fines de ese año (2000) comenzaría en el predio “la construcción de un centro comercial y de un complejo habitacional con 11 torres”.
Pero fue otra la iniciativa que logró encrespar los ánimos locales: el 4 de diciembre de 2000, el diputado por la UCR y vicepresidente de la Legislatura, Jorge Enríquez, presentó ante ese cuerpo un proyecto de ley por el cual se propiciaba la instalación del santuario de la Virgen Desatanudos en el predio del Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear, ubicado en la avenida Warnes, frente a Carrefour.
En parecido sentido, el entonces jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, suscribió otro proyecto  que proponía la instalación en terrenos del hospital no sólo del santuario, sino también de la escuela cuya construcción Carrefour aún no había iniciado.
Las abiertas manifestaciones de rechazo por parte de distintos y numerosos sectores, así como la firme oposición de la comunidad hospitalaria, lograron frenar la iniciativa; es necesario recordar al respecto la destacada participación de Julio Leibowicz, histórico referente del Partido Comunista de La Paternal, ya fallecido.
Resultó decisiva la reunión convocada por el Consejo Consultivo del CGP N° 11, que se realizó en el Hogar San Martín, oportunidad en que la gran mayoría de los asistentes expresó su opinión contraria al proyecto, fundamentada en diversas razones; así, Sara Mariño, directora de Cáritas de la parroquia de Santa Inés, opinó: “Me parece que es un lindo negocio para Carrefour el que esté la gente enfrente, que va a comprar y a hacer un montón de cosas”.
Once días antes del estallido de diciembre de 2001, se presentó en el mismo lugar un “Proyecto de Parque Temático para el predio del ex Albergue Warnes”, elaborado por la Secretaría de Planeamiento Urbano de la Ciudad. En la ocasión quien entonces era su titular, Enrique García Espil, contestando una pregunta de esta cronista, dijo: “Estamos hablando de una obra de cuatro millones y medio de pesos”; todavía regía el uno a uno.
Y el 18 de diciembre de 2001 Susana Bosco, a la sazón directora del CGP Nº 11, presentó ante la Legislatura y ante el jefe y la vicejefa de Gobierno, un expediente destinado a obtener un  préstamo de 200.000 dólares para iniciar las obras.

AUNQUE NO TUVE COLEGIO…
En cuanto a la escuela, la elaboración del proyecto correspondiente por parte de la Secretaría de Educación no hizo mayores progresos durante los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Enrique Olivera; la crisis desencadenada a fines de 2001 justificó la renegociación del acuerdo.
Fue así como el 26 de noviembre de 2003 Carrefour celebró con el Gobierno de la Ciudad un nuevo acuerdo, que fue aprobado por la Legislatura ocho días después, a través de la Ley 1228. La nota de remisión expresa: “Teniendo en cuenta que dicho establecimiento educativo, por diversos factores, aún no se ha construido, por el acuerdo que se somete a la consideración de ese cuerpo se determinan nuevas condiciones para su construcción, en cuanto a plazos, aprobación de planos, montos comprometidos y forma de ejecución de la obra, ajustándose a las condiciones económicas actuales”.
En virtud de ese acuerdo, la construcción de la escuela implicaría “una erogación total de $1.799.000 (…) aceptando Carrefour incrementar su obligación original de invertir $1.000.000, a la suma máxima de $1.400.000, así como asumir la obligación de financiar a la inversión restante para completar el presupuesto oficial $399.000, que efectuará el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (…)”.
Finalmente, la Escuela de Educación Media “Federico García Lorca” se inauguró el 26 de octubre de 2005; fue éste uno de los últimos actos de gobierno de Aníbal Ibarra, quien al mes siguiente fue suspendido en su cargo.
En el número de diciembre de 2003 de El Barrio Villa Pueyrredón su director, Ignacio Di Toma Mues, comentaba: “Es bueno hacer hincapié en que el atraso en la elaboración del proyecto por parte de la Secretaría de Educación en tiempos de don Fernando de la Rúa y de Olivera, a la Ciudad de Buenos Aires le ha costado 400.000 pesos; y aunque un poco tarde, quizás es hora de preguntarnos cuánto daño al comercio pequeño y tradicional de la zona ha causado la instalación del Carrefour y del hipermercado Easy (artículos para la construcción, sanitarios, etc.) en el predio del ex albergue Warnes. ¿Habrá valido la pena?”. Y proseguía: “Se podrá decir que el Gobierno de la Ciudad ha transferido el costo de urbanización e integración de la zona al sector privado beneficiado con la zonificación (construcción del túnel, de los espacios verdes, de la escuela) y resuelto un conflicto judicial complejo. Pero sabemos, como ya ocurrió en Villa Pueyrredón con Wall Mart, el costo que están pagando las zonas comerciales aledañas, de Paternal y gronomía, y más allá de estos barrios también”.

TAN ALTA LA CIUDAD, QUE NOS DEJÓ SIN SOL
A principios de 2007, en medio del boom inmobiliario que entonces se observaba en la ciudad, la empresa constructora Sadia instaló en el predio carteles con su logotipo. De acuerdo con distintos medios, era inminente el comienzo de la construcción de las once torres. “El desarrollo del proyecto pertenece al Grupo Lubrano, que agrupa a la desarrolladora Promenade y a la constructora Sadia, y se contrató a tres importantes estudios de arquitectura: Mario Roberto Álvarez y Asociados, Horacio Torcello y Asociados, y Lopatin  Arquitectos”, informó La Nación.
En consonancia con el fuerte movimiento de la población contra la construcción indiscriminada, vecinos de la “Isla de La Paternal” y de zonas aledañas organizaron distintas actividades para manifestar su oposición, como asambleas y cacerolazos, y con el patrocinio de los abogados de Red Verde Ciudadana presentaron un recurso de amparo.
Asimismo, emitieron una declaración que, entre otros conceptos, expresaba: “Cuando se instala una torre de quince o más pisos en un barrio, todo lo demás queda pequeño. Nada se salva, los servicios colapsan, los espacios públicos se pierden, el tráfico nos enloquece, el sol desaparece. Mientras que 1.200.000 personas necesitan todavía garantizar el derecho a la vivienda, el 50% de todo lo que se construye en Buenos Aires es vivienda suntuosa“. Y finalizaba con las siguientes consignas: “¡Queremos seguir siendo un barrio! ¡Que el barrio siga siendo verde y no gris! ¡No queremos que   colapsen los servicios! ¡Queremos preservar nuestra calidad de vida! Por el urgente tratamiento del Plan Urbano Ambiental para la Ciudad, participativo y consensuado”.

HASTA EL ÚLTIMO TREN
El 21 de mayo de 2008, varios de esos vecinos concurrieron a la escuela “Federico García Lorca” para presenciar la audiencia pública correspondiente a la realización del paso bajo nivel en la avenida Punta Arenas y vías del ferrocarril ex Urquiza. Finalizado el acto, dialogaron con el ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad,  Daniel Chain.
Entre las inquietudes expuestas, se destacó la planteada por Valentina Bari, quien manifestó su preocupación frente a la posibilidad de que hubiera “motivos escondidos detrás de la ejecución del túnel, relacionados con el desarrollo urbano de la zona y la especulación inmobiliaria”.
El funcionario negó categóricamente esa suposición, explicó que el proyecto “está basado en el transporte público“ y aclaró: “Sin duda alguna, la conectividad también genera desarrollo urbano: el tema es si el desarrollo urbano es bueno o es malo. Personalmente, creo que es asunto del Gobierno, que tiene por obligación regularlo y no dejarlo en manos de la especulación inmobiliaria”.        
Finalmente, el 21 de abril último se inauguró el viaducto Punta Arenas; según informó el Gobierno de la Ciudad, “la obra consiste en la construcción de un viaducto de aproximadamente 238 metros de longitud, con un puente ferroviario de 12,5 metros y accesos viales a ambos lados”.
En la oportunidad, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, manifestó que “los problemas de tránsito son graves y complejos y necesitan de inversiones enormes para avanzar en la mejora del transporte público y en la creación de vías rápidas alternativas“.
Por su parte, Daniel Chain destacó que se trata de “una obra de muy favorable impacto ambiental que renueva el espacio público y mejora las condiciones de seguridad, con más iluminación y una notoria remodelación del entorno urbano”.
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Imagen: Demolición por implosión del Albergue Warnes. (Fotografía de buenosaires.gov.ar )